Esa soberbia,
ese tono de superioridad, esa burla, toda esa maldad contra el hombre
con el deseo (para nosotros) quizá de que despierte y regrese a su vida
(cosa que compartimos) debo reconocer que se me pega y agrava ese
"placer perverso" mío. Esa es una voz que he callado ya que es muy ruda
para tratar las ideas que manejo ahora. Además es tan fuerte que no me
permitiría bajar para llegar a ellas. Así que cuando regrese a ella
regresaré para escribir desde allí.
Enrique
Bustamante Cedeño