Debo confesar que casi escribo una sección
con este nombre en mi libro "En defensa
del ser tocado
por el mal". Motivado no sólo
por mi admiración,
principalmente, a las cobras como símbolo del conocimiento hindú,
como
símbolo de la virilidad y por
el hecho de que son muy poco agresivas pero sumamente venenosas.
Sino también por esa capacidad que tienen (al igual que otras
serpientes) para "expandirse" y devorar a su presa.
Ese expandirse para "comprender" el ser que es de otro ser es un tanto
lo que proponemos en el libro mencionado anteriormente. No nos
decidimos a escribir acerca de esto ya que ese "comprender de la
serpiente" arranca al ser físico del ser que es de lo "ante los ojos" y
eso es un algo que no va con nuestra proposici
ón.